miércoles, 22 de octubre de 2014

Ética para Amador- Reseña

Hola lectores, aquí les traigo la reseña entera del libro "Ética para Amador", esta junta, pero dividida por capítulos a la vez, cuando la lean se darán cuenta.
Un beso!


Como seres humanos, no animales, ni cosas; cada individuo tiene la dependencia para ser libre a su manera, bien como señala Fernando Savater “No podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no estamos obligados a querer hacer una sola cosa”. En este mismo orden de ideas, el autor nos hace dos planteamientos.
No somos libres de elegir lo que nos pasa, pero sí de cómo reaccionar ante ello. Un vivo ejemplo de esto es uno de los que nos propone Savater, no puedo elegir qué día nacer, pero sí como celebrarlo.
Somos libres de hacer lo que queramos dentro de lo posible, he ahí el segundo ejemplo, supongamos que quiero hacer un viaje, me tengo que adaptar a: ¿Cuánto tiempo tengo?, ¿Cuánto dinero tengo?, ¿Qué destinos tengo disponibles? Por esas razones, mientras más capacidad tengamos de asimilar las realidades, más libres a nuestra manera podemos ser.
Solo tú, puedes tomar las decisiones de tu vida. ¿Puedes  preguntarle a cualquier otra persona “Como me siento hoy”? ¿Puede esa persona responder de manera correcta, esa interrogante?
         Estamos acostumbrados, desde que estamos pequeños, a realizar actos cotidianos que nos van inculcando  nuestros padres de acuerdo a lo ellos ven de manera correcta, y a medida que va pasando el tiempo esto se va convirtiendo en una rutina, la cual nosotros vamos siguiendo de manera autónoma y como por obligación, tal como una “Conducta programada”. ¿Pero nos hemos detenido un momento a pensar que otra acción podríamos hacer por nuestra cuenta, que pudiera dar el mismo resultado, o uno diferente, pero a la vez de una manera positiva? Un animal tiene la vida programada (Una abeja: nace, hace miel, muere) y no tiene otra opción que cumplirla. El ser humano como autónomo, nace libre, y va construyendo su vida a medida que el tiempo va pasando
No todas las cosas son buenas ni malas para todo el mundo, hay algunas cosas que pareciéndonos que son lo mejor que se puede hacer, terminarán siendo perjudiciales. El hombre a diferencia de los animales es un ser racional, al que se le da la opción de elegir y por lo tanto de equivocarse. “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” –Eistein.
Un claro ejemplo de la conducta autónoma es el que da Fernando Savatore, “La Iliada”, en donde Héctor, mejor guerrero de Troya, enfrenta a Aquiles (aun sabiendo que este es más fuerte que él, y que probablemente pueda brindarle la muerte) sólo por defender a su amada Troya, aun tomando en cuenta que dejaría a una esposa, un hijo o una ciudad. Pero Héctor, ¿Toma esta iniciativa por parte propia?
La respuesta sería sí. Ya sabemos que fácilmente podría haber inventado cualquier excusa para no pelear, para no dirigirse a su muerte tan directamente. Pero como ser autónomo, tenía una conducta programada desde pequeño, en que tenía que salvar a su ciudad a toda costa, y como fue este caso, dio su vida, por su amada Troya.
         Se dice que un hombre tiene la capacidad de elegir al menos dos opciones ante alguna alternativa, en este caso, seríamos libres, al menos en un límite de dos posibilidades. Pero, ¿Qué origina el que tenga que elegir? Un motivo es la razón que tengo para hacer una acción, es aquella respuesta ante la interrogante ¿Por qué hago esto? Héctor quería proteger Troya y por eso dio su vida, Yo tengo hambre y por eso me preparo comida, vivimos rodeados de motivos a toda hora del día. Depende de cómo sea originado este motivo Fernando le da distintos tipos de nombres. Si el motivo fue originado por otra persona, puede llamarse “Orden”. Si el motivo lo haces a diario de manera innata es una “Costumbre”, y si este es originado simplemente porque sí, porque te da la gana, lleva el nombre de “Capricho”.
         Cuando cumplimos un motivo –de los anteriores nombrados- estamos  inclinando la conducta en una dirección, es decir, tienes que hacer algo, pero tú decides como hacerlo. Aunque los tres sean motivos, se puede afirmar que las ordenes y costumbres vienen dadas desde otra persona, mientras que los caprichos son diseñados por nosotros, los cuales al realizarlos nos hacen sentir más libre
         En este capítulo, Savater nos explica como los hombres libres tenemos la necesidad de decidirnos por algo en un determinado momento. Nuestras acciones debemos decidirlas nosotros y nadie más, así que si erramos, somos nosotros los responsables, y solo debemos cambiar el proceso tantas veces como queramos resultados diferentes.
         En determinadas circunstancias, las decisiones que tomamos relacionadas con nuestra libertad, pueden llegar a ser perjudiciales o inmorales. Es decir, sí, somos libres dentro de lo posible de elegir lo que se nos venga a la mente, pero cuando pienses en una respuesta a ese estímulo, hay que hacerlo dos veces, tal como plantea el autor, ya que quizás por un método de revelación ante una orden, podremos elegir la acción menos propicia para la ocasión. Sin embargo, dado a que lo bueno y lo malo no está definido, la respuesta se vuelve un poco complicada. Como seres humanos estamos claros de dos conceptos, lo bueno, es lo que nos hace bien; y lo malo, es lo que nos puede perjudicar.
         ¿Cuándo se es bueno?, nadie lo sabe, nunca nadie lo supo, ni tampoco se sabrá jamás. Para cada persona la acción buena le puede ser distinta, ya que lo que me beneficie a mí, puede que a ti no. Así que para saber quién es realmente bueno o totalmente malo, deberíamos estar dentro de él. Si unimos un poco esto con la ética, que no es más que la disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano, Savater nos da una respuesta, “Haz lo que quieras”
         ¿A qué se refiere con el “Haz lo que quieras”? Somos jóvenes, tenemos tiempo para cumplir todas las ordenes luego, por ahora, tenemos que ser maduros a una manera diferente, y asumir lo que hacemos, no le tenemos que preguntar a nadie si lo que hacemos está bien o está mal, tenemos que confiar en nosotros mismos para dar ese paso hacia delante, tenemos que ser ese “Héctor” que no pensó dos veces las cosas, sino que para él estaba bien dar su vida por Troya, tenemos que ser ese ser humano, que el mundo necesita y salir adelante, ese que se cae y se vuelve a levantar, ese que si falla su plan, cambia una parte del  proceso, pero no la meta hacia ello. “No se trata de pasar el tiempo, sino de vivirlo bien”.
         Darte la buena vida, significa que puedes y debes tomar las decisiones por tu cuenta. Ver las situaciones desde tu punto de vista y ver que te conviene. Obviamente, cuando hablamos del “Haz lo que quieras”, no se refiere al “haz lo primero que se te venga a la cabeza”, sino que, viendo las posibilidades, y lo que esto puede ocasionar, sea conveniente. Hay que ser capaz de decidir entre lo que nos hará felices a corto plazo, o infelices a largo plazo.
         Sí, en el mundo existen todos tipos de personas, Fernando Savater cataloga a una parte de ellos como “Idiotas/Bastón”, que no es más que esas personas que se necesitan apoyar en otros para seguir adelante, bien como el autor se expresa en el libro hay mucha gente que se especializa para cosas en específico, quizás yo no sea lo suficientemente buena en canto, pero si en baile. Y esa persona que es buena en canto, no es nada diestra para bailar, y así nos vamos a ir encontrando personas con diferentes tipos de talentos. Más sin embargo, quizás con un poco de práctica, yo pueda adiestrarme un poco más en el canto, y esa otra persona en el baile. “El que no lucha por lo que quiere, no merece lo que desea”.
         ¿Qué implica ponerse en el lugar del otro?, Implica en que todo ser humano tiene problemas, y nadie sabe la magnitud como uno mismo. Así que la mejor solución no es abandonar, y ser esa persona idiota que no puede dar un simple apoyo. Recoges los frutos que cosechas, y en un futuro, cuando tu vida pueda ser comparada con un árbol frondoso, en donde ramas van y vienen, algunas ramas ya han sido torcidas, y muchas hojas han caído, pero el tronco sigue fuerte y estable, sigue de pié.
         “Lo que hace disfrutar a dos y no daña a ninguno, no hay nada malo”. ¿Qué tanto hablan actualmente los padres de sexo?, ¿Cuáles son las fuentes de información referente al tema en la actualidad?, ¿Por qué el sexo se ha convertido en tema “tabú”, donde es castigado como “inmoral” el que lo mencione? Desde luego, una de las funciones indudablemente importantes del sexo es la procreación, pero la experiencia sexual no puede limitarse solo a esa acción, porque he ahí el detalle que nos diferencia de los animales; ellos lo practican con el único motivo de procreación, mientras que el ser humano, el cual ha ido un paso más adelante en todo, se puede decir que lo practica ya sea por placer, poesía lírica, o institución matrimonial. “Cuanto más se separa el sexo, de la simple procreación, menos animal y más humano resulta”
         ¿Por qué entonces, si se puede definir el sexo como placer, da tanto temor decir la palabra?, ¿Será entonces que le tenemos miedo a disfrutar? Resulta que el placer nos distrae a veces más de la cuenta, cosa que puede resultar fatal, por eso desde el inicio de los tiempos, estos términos han sido tan restringidos.
         Si se vive con un miedo a lo que pueda pasar mañana, te estas negando a disfrutar las emociones que te trae el día a día. Así que al llegar el anochecer, te preguntarás ¿Cuál es la mayor gratificación que puede darnos algo en la vida?, y si te has dado la buena vida, si has hecho lo que quieras, no pensaran en un solo objeto, o persona, sino en muchos.
         Al finalizar “Ética para Amador” te das cuenta de lo que te has privado de disfrutar. Del concepto erróneo que tenemos como libertad, y que casualmente lo utilizamos para todo y un poquito en esta vida. “La inteligencia debe saber reír”, nos pasamos la vida trabajando duro para en algún momento disfrutar, y al final lo que nos falta es tiempo.

“Adiós amigo lector; intenta no ocupar tu vida en odiar y tener miedo”. –Sthendal, Lucien Leuwen

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